LA PROSTITUCION EN EL PERU

Una investigación sobre la prostitución en Lima y en el Perú

La prostitución, meretricio, lenocinio, puterio o como quieran llamarlo es una práctica que ha ido en constante crecimiento en nuestro país. Aunque antiguamente este tipo de servicios se ejercía en la clandestinidad por cuestiones morales más que legales, actualmente no es así. Es por eso que en muchos puntos del país existen centros nocturnos en donde encontramos a estas trabajadoras sexuales ofreciéndose a cuanto parroquiano solicita de sus caricias.

La prostitución no es otra cosa que la prestación de servicios sexuales,  compañía íntima o la trata de personas como se le conoce en el Perú a las relaciones sexuales que ofrecen generalmente mujeres a cambio de un pago o ayuda económica. Esta actividad no es bien vista en nuestro país, es considerada aun una lacra social, un problema difícil de resolver para las autoridades, pues en realidad es mucho más complejo de lo que aparenta. No se trata solo de un intercambio de sexo por dinero, no es un acto exclusivamente personal entre la puta y su cliente, va mucho más allá que eso: el tema ha sido englobado y estigmatizado dentro del marco de las malas conductas, en el marco de la criminalidad incluso.

trabajadoras sexuales
trabajadoras sexuales

Desde su aparición en nuestro país no ha sido un problema fácil de tratar, ni lo será, para las autoridades de turno ya que abordar el tema de la prostitución debido a las dificultades y sensibilidades existentes que, aun siendo de naturaleza económica tiene de todas maneras importantes implicaciones para la moral pública, el bienestar social, la delincuencia y también la sanidad. Obviamente la prostituta es el eje central de la prostitución en el país, sobre ella recaen las censuras de la sociedad, la puta será siempre sinónimo de escándalo, de discriminación y la única culpable de todo lo malo que aparezca: es por eso que si nos referimos a la justicia criminal, la prostituta es siempre la cómplice sospechosa; con referencia de la salud pública ella es el agente principal de transmisión de enfermedades; con respecto de la moral pública qué duda cabe que es el centro de la perversión y por supuesto desde el punto de vista social es necesaria una rehabilitación urgente para estas mujeres.

Concluimos entonces que la prostitución no se considera como una profesión o actividad realizada por una persona con necesidades económicas como muchas otras, sino que la consideramos como una “posición social” del que no es imposible desprendernos como sociedad. Basados en esta premisa es que nuestras autoridades aún suelen pensar que la solución al problema de prostitución en su distrito o región es la eliminación de esta, mediante la represión o prohibición de los servicios que ofrecen las trabajadoras sexuales. Este problema involucra muchos aspectos, como el económico, social, político, cultural y también el psicológico. Sin embargo al ser un tema complicado de solucionar y además que genera polémicas, es necesario atacarlo con mucha objetividad, madurez, tolerancia y sensibilidad.

¿Por qué la prostitución en el Perú es un problema complejo y polémico?

Se torna complejo por el hecho de que se señala o se califica a las trabajadoras sexuales como las únicas culpables de todos los problemas que acarrea nuestra sociedad, sin embargo la prostitución no son la causa sino la consecuencia de estos problemas. Es decir si nosotros pensamos que por culpa de la prostitución hay delincuencia, hay enfermedades de transmisión sexual o trata de personas debemos enfocarnos en que estos problemas traen como consecuencia el crecimiento de la prostitución. Por ejemplo los delincuentes generan prostitución porque saben que hay hombres que recurren a estas prácticas y son víctimas de sus atracos; las enfermedades de transmisión sexual se propagan gracias a la promiscuidad de los mismos parroquianos; si existe la trata de personas es debido a que los proxenetas o “cafichos” sacan provecho de la necesidad de algunas mujeres, muchas menores de edad, para convertirlas en algo que nunca quisieron ser: prostitutas. Es un tema netamente social que hace que la prostitución sea una tarea difícil de solucionar sino vemos realmente donde nace el problema.

putas en Lima
putas en Lima

Así mismo es un tema polémico ya que a pesar de que en el Perú, la prostitución no está penado por la ley, es decir es una práctica totalmente legal y además porque a pesar de que son muchas las personas que se dedican a esto como una manera de sustento y de vida, no está claramente reglamentada, no hay normativa concreta al respecto, tan solo algunos gobiernos locales de turno por su carácter de autónomos y competentes de hacer su propia reglamentación, han tenido algunas iniciativas pero que solo aplican a sus respectivas jurisdicciones, es decir no hay uniformidad entre los distritos que sufren la problemática por lo que tenemos una legislación difusa, variada y que no aplica a nivel nacional.

Si la prostitución no es delito ¿Por qué tanta represión hacia las trabajadoras sexuales o conocidas despectivamente como putas de Lima?

Si bien es cierto la práctica misma de la prostitución no está penado en nuestro país, lo que si busca cada distrito o región del Perú es erradicar de manera definitiva las prestaciones callejeras o por así llamarlas “informales”. Es decir es tarea de cada gobierno local mantener el orden en su jurisdiccion y la tranquilidad de sus ocupantes, en ese sentido la presencia de prostitutas en diminutas prendas paseando por sus calles y ofreciendo sus servicios a vista y paciencia de los vecinos incluyendo a los niños, incurre en el delito contra  las buenas costumbres y  el buen orden de las familias. Es por eso que hoy en día no vemos mucha prostitución callejera, por el contrario las trabajadoras sexuales se han distribuido entre centros nocturnos, atención en hoteles, en departamentos privados, entre otras modalidades. Como reza el dicho: “Se llama escándalo público todo aquello que constituye una ofensa, así es que pecar en secreto no es pecado.”

Pero así como la prostitución no es un delito penado en el Perú, lo que sí es condenado y considerado un delito es el proxenetismo, es decir la mala práctica de algunas personas por obtener beneficios económicos a partir de la explotación sexual de otra persona. El meretricio es considerada además como una actividad legal solo entre personas adultas, no en menores de edad; sin embargo hasta la actualidad no llega a ser reconocida plenamente como una actividad laboral más, puesto que aparentemente no encuentra un espacio dentro de los campos laborales tradicionales, chocando de esta manera con una de las muchas barreras para su reconocimiento como tal. El reproche moral, el rechazo de toda la sociedad convencional que se ganó gratuitamente esta actividad es su principal obstáculo, sin tener en cuenta por encima de todo esto el derecho a la libertad y el derecho al empleo, por lo que se debe reconocer por consiguiente a la prostitución como una actividad económica y sustento para las que lo ejercen.

En los últimos años incluso las autoridades distritales hacen constantemente operativos buscando erradicar la prostitución de sus distritos, lo reprochable de estas intervenciones es que cada vez que se logra identificar y se interviene un establecimiento o local nocturno en donde hay mujeres que realizan estos trabajos sexuales, se considera equivocadamente a estos locales como centros donde se ejerce la “prostitución clandestina” en lugar de mencionar que son locales que funcionan como “prostíbulos clandestinos” que es la forma correcta en que se debería mencionar a estos lugares en alusión directa a sus dueños o administradores que si están infringiendo la norma, ya que el ejercicio de la prostitución propiamente dicha no es delito, pero el funcionamiento de un prostíbulo sí lo es. Esto se debe porque los propietarios, los administradores o encargados de estos locales de una u otra forma promueven o facilitan la prostitución de una persona, haciendo las veces de sus protectores o sus “cafichos”, incluso venciendo obstáculos que se presentan en el curso de la actividad legal para que esta prosiga ejerciéndose. Justamente eso es lo que en el Artículo 179° del Código Penal se reconoce como un delito de favorecimiento a la Prostitución, el cual se sanciona. No se sanciona la prostitución pero si las actividades conexas a ella ejecutadas por terceras personas.

Para nadie es un secreto que estas trabajadoras sociales han hecho de esta práctica su profesión y su principal medio de ingresos económicos. Muchas de estas chicas vienen de provincia desde muy jóvenes y al llegar a la capital se dan con una realidad distinta a la que imaginaron, pues les cuesta conseguir un trabajo digno al no tener la mayoría de edad o simplemente al no contar con una experiencia previa. En esa situación surge como alternativa incursionar en esta actividad sexual que resulta una forma bastante rentable de hacerse de algún dinero para salir de la situación de pobreza en la que llegan.

Un caso que merece la pena compartir es el de “Soraya”, una prostituta de la ciudad de Lima que lleva cerca de 25 años trabajando como tal en distintos burdeles y que en la actualidad ofrece sus servicios sexuales en una casa de citas del distrito de San Juan de Lurigancho. Ella cuenta que gracias a su profesión pudo construir su casa y darles educación a sus cuatro hijos. “Soraya” cuenta que nunca fue una víctima, ya que nadie la obligo a prostituirse. Por el contrario indica que lo más humillante de su trabajo, es soportar a diario el desprecio de la sociedad incluso de la policía femenina, quienes las tratan con asco cuando las detienen en sus constantes operativos.

Y es que como ya lo hemos mencionado líneas arriba aunque la prostitución no es una práctica ilegal en nuestro país, tampoco está reglamentado aun como un oficio propiamente dicho. Las prostitutas no gozan de beneficios laborales como el estar en la planilla de alguna empresa o gozar de un seguro social, entre otros beneficios. No se tiene un cálculo exacto del número de prostitutas, entre nacionales y extranjeras, que laboran en el país. Tampoco se sabe cuántas de ellas ejercen este oficio por voluntad propia, como “Soraya”, y cuántas otras son víctimas de proxenetas, de explotación sexual o de trata de personas, que sí son considerados delitos. Y esto se debe en parte debido a que estas damas de compañía trabajan en la clandestinidad.

Una voz autorizada en este tema es el fiscal superior Jorge Chávez Cotrina, quien es coordinador de las fiscalías especializadas en lo que a trata de personas se refiere. El reconoce que es complejo sancionar la explotación sexual de mujeres adultas ya que muchas veces son ellas mismas las que declaran que se prostituyen voluntariamente.
Chávez Cotrina comparte un caso de hace unos años en que se detectó en Ilo, tras meses de investigación de su equipo de inteligencia, un prostíbulo exclusivo para los marinos mercantes. Aunque era evidente que las prostitutas que se intervinieron eran explotadas, incluso una de ellas estuvo secuestrada por dos años, la mayoría de ellas se negaron a ser liberadas por los fiscales y prefirieron quedarse y no denunciar.

“Fueron un total de 35 mujeres las que encontramos y solo cinco o seis de ellas regresaron a sus lugares de origen. Las demás chicas se negaron argumentando: ‘¿Ustedes van a mantener a mis hijos? ¿Ustedes van a pagarnos lo que ganamos aquí?’. Frente a esta situación estamos atados de manos” nos cuenta impotente el fiscal.

Muchos casos similares se han presentado en La Pampa, un sector de Madre de Dios, en donde varias meretrices rescatadas terminan retornando a los bares y prostíbulos de donde las sacaron atraídas por las fuertes sumas de dinero que les pagan los mineros ilegales.
Chávez Cotrina aún cree firmemente en la reinserción social de las mujeres que son víctimas de trata y proxenetismo en nuestro país. Considera crucial para evitar que recaigan que se les brinde tratamiento psicológico y médico, a la vez que se les enseñe un oficio que sustituya a la prostitución. “Muchos creen que la guerra contra la trata termina en el rescate, pero el problema recién empieza ahí. En eso fallamos muchos” concluye el fiscal.

putas colombianas
putas colombianas

Por su parte el Ministerio del Interior, que lidera esta lucha del gobierno para erradicar la trata de personas en el país, manifiesta que es delgada la línea que divide a la prostitución de la explotación en las mujeres adultas. Sobre todo si se pone de manifiesto el consentimiento sexual de las víctimas que puede estar errado si se genera de un engaño o estafa.
“Si es que un adulto decide voluntariamente desarrollar esta actividad de prostituirse, entonces no es un delito. Lo que se quiere evitar es que estas mujeres caigan en las mafias de tratantes”, cuenta Miguel Huerta Barrón, director general de Seguridad Democrática del Ministerio del Interior y además secretario técnico de la Comisión Multisectorial contra la Trata.

Huerta Barrón indica que este año se tiene agendado implantar, a la par con el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, el primer plan de reintegración de las víctimas de trata de personas. Esto es una herramienta que determine cómo actuar con las personas explotadas, en su mayoría mujeres adultas y menores de edad.
Así también el Ministerio de Trabajo coordina un programa para reinsertar laboralmente a la sociedad a estas mujeres. Según opinión de Huerta Barrón, este es un punto desatendido hasta hoy, pero que es prioridad en el nuevo Plan Nacional contra la Trata de Personas, recientemente promulgado.

¿Qué sanciones tienen los proxenetas en nuestro país?

Ya es conocido que las leyes peruanas no prohíben la libre práctica de la prostitución, sin embargo el Código Penal sí impone sanciones para aquellas personas que obligan a otras a prostituirse. Se ha incorporado en nuestro reglamento el delito de explotación sexual, relacionado con la trata de personas y que castiga con 10 a 15 años de pena privativa de la libertad a quienes obliguen a otras personas a practicar “actos de connotación sexual”. Para que se presente la trata, además de la explotación, sea sexual o de otro tipo, tiene que existir captación, traslado o retención por parte de los secuestradores, este delito se sanciona con 8 a 15 años de cárcel.

Pero no solo el tema inseguridad es el que afecta a las trabajadoras sexuales de nuestro país, ellas buscan que su oficio sea reglamentado, es decir al igual que cualquier otro trabajador desean figurar en la planilla de una empresa, pagar impuestos y tener una jubilaciones. Ante esto la Red Nacional de Trabajadoras Sexuales del Perú se han puesto a trabajar en impulsar la promulgación de un reglamento que por fin las formalice y contar con algunos beneficios como por ejemplo ser sujetas de crédito.

Nos entrevistamos con Ángela Villon, prostituta de profesión desde los 16 años y que en los últimos comicios electorales postulo al congreso de la republica prometiendo trabajar por los derechos laborales de las putas del país. Ella forma parte de la Red Nacional de Trabajadoras Sexuales del Perú y es voz autorizada para responder a nuestras inquietudes.

El Internet hoy en dia es una manera de comunicacion entre los clientes y las servidoras sexuales, inclusive existe foros de servidoras sexuales donde el tema que se trata es como estas servidoras sexuales tratan a sus clientes, un tipo de boca a boca en la epoca del internet

prostitución en Lima
prostitución en Lima

—Hay quienes opinan que la prostitución, en cualquiera de sus formas, es una manera de explotar a la mujer.
El trabajo sexual es una cosa pero la trata de mujeres otra muy distinta. En la trata, las mujeres están obligadas. En el trabajo sexual, no es obligado. Es algo voluntario y lo decidimos porque somos mujeres adultas y así como una persona decide ser doctora, otras decidimos ser damas de compañía. Así lo hemos decidido, por beneficio económico o por lo que creímos conveniente en su momento. Otra cosa es ser explotada y obligada.

— ¿Qué se necesita para ser una prostituta?
Tener la convicción y tener mayoría de edad.

— ¿Tambien contar con su carnet de sanidad?
Obvio. En los centros nocturnos autorizados como Las Cucardas, Las Condesas o las del Callao como El Bote, La Salvaje, el Trocadero se trabaja desde hace muchos años atrás con licencias municipales. A los dueños se les exige que todas las mujeres que trabajen en sus locales tengan un carnet de sanidad con su prueba de VIH ademas. A las chicas que atienden en las calles, en los bares o en sus departamentos nadie las obliga. Por eso nuestra institución tiene promotoras que recorren las calles y los bares para conversar con ellas y llevarlas a que pasen por un chequeo médico.

— ¿Cuál es la motivación de las que ejercen la prostitución?
La mayoría entra por necesidad economica, son chicas que no tienen un oficio. Entonces el trabajo sexual genera buenos ingresos y si tienes la cabeza bien puesta, pues te permite vivir decentemente y mantener a tus hijos, darle estudios y hasta comprarte una casita.

— Pero afirma usted que existen mafias de tratantes y proxenetas.
Por supuesto que si. Para nadie es un secreto de que la trata existe y que muchos son abusadores que meten en esto a sus mujeres a trabajar.

— Hace poco la policía arrestó a una persona por traer extranjeras y obligarlas a prostituirse en nuestro país.
Claro, también hay quienes traen chicas de la selva. Incluso hay bares en donde todas son menores de edad. Luego vienen las batidas, cierran los bares y al día siguiente las sueltan a todas. Así mismo hay bares donde las chicas no tienen un horario fijo, las retienen y recién les dan su paga cuando terminan su jornada que es de más de 12 horas. Las chicas saben que el dueño de ese local es un explotador, un proxeneta pero ninguna denuncia al abusivo. Les conviene trabajar en esas condiciones porque ganan buena plata.

— ¿En qué consiste su propuesta de reglamentar el trabajo sexual?
Tenemos un proyecto de ley que esperamos pueda ser atendido por el congreso. Sabemos que esto ocurrirá tarde o temprano. Somos conscientes también que es difícil, pero el primer paso es que nos reconozcan. Hay tres o cuatro congresistas nos han brindado su apoyo. En nuestro país todos tiemblan cuando se habla de prostitución.

— ¿Por qué cree eso?
Es evidente. Los políticos tienen ya una opinión formada sobre el matrimonio gay, incluso un congresista ha reconocido abiertamente que es  homosexual. Pero cuando se habla del trabajo sexual, se demoran en contestar. Queremos la oportunidad de que nos escuchen. Que se conozca que el trabajo sexual no es malo. Malas son las condiciones en las que trabajamos.

—Para terminar ¿Cómo cree es el modelo eficiente y digno para ejercer la prostitución? ¿Contemplan la posibilidad de una zona rosa?
Para nada. No estamos de acuerdo con esa opción. Pero sí con regular nuestro trabajo para que sea considerado como cualquier otro. Que tengamos obligaciones como pagar impuestos. Nosotras a los 50 años seguimos trabajando, sin ningún beneficio. Queremos tener un sindicato, estar en regla y que no se nos maltrate ni humille.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *